Tengo roto el diapasón

violin

Me ha venido a la cabeza una frase que una vez me dijo mi director, hace apenas 12 años: a todos nos gustaría contar con los mejores en nuestro equipo, pero esto no siempre es viable y de ella mi lema profesional:  somos el mejor equipo posible para la tarea que nos han encomendado.

La utilicé en mi primer artículo para una revista que dirigía Juan Ma Espinoza y que podéis releer si os apetece aquí, como he hecho yo, porque creo que se me ha roto el diapasón.

Mientas leo a Javier Garzás, descubriendo quien es el jefe de proyecto en un equipo agil-scrum y declarando los derechos y deberes que tiene un equipo agile creo que lo que me pasa es que no he entendido lo qué es un equipo Scrum y a veces me siento impotente, porque no soy capaz de cumplir con los deberes que tengo: eliminar los problemas que impidan progresar al equipo de desarrollo, porque ese es el hecho, no progresamos; al menos no según mis expectativas.

Sin embargo, hemos sido empíricos, hemos basado nuestro conocimiento en la experiencia y hemos tomado decisiones basándonos en lo que conocíamos, pero la realidad es que había muchas más cosas que desconocíamos de puertas afuera. También hemos intentado trabajar con transparencia, aunque todos seamos semi-opacos en algún aspecto. Ahora que vamos teniendo artefactos tangibles y llega la hora de inspeccionar, hemos detectado algunas variaciones y las estamos corrigiendo, adaptándonos para evitar mayores desviaciones. Seguimos trabajando  y mejorando en cada evento Scrum: Sprint Planning, Daily Scrum, Sprint Review, Sprint Retrospective

Nos guiamos por todos los valores que Scrum declara:

  • valor: “sois los primeros que vais a hacer esto así en la casa”… de estas frases creo que llevamos 4 en dos meses – pues… ¡sin miedo; botas de agua y al charco!. Lo hacemos y lo documentamos, para que otros equipos no se caigan en las zanjas
  • enfoque: nuestro producto es claro y conciso… aunque haya muchas más cosas por hacer, ahora sólo haremos lo que hemos incluido en el sprint
  • compromiso: yo lo tengo, y al mismo nivel lo espero
  • respeto: ya lo dijo José Ortega y GassetYo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo” y todos en el equipo somos un yo distinto, y una circunstancia distinta
  • apertura: otras formas de hacer las cosas son posibles, incluso, me atrevería a decir que necesarias. Si me siento en tu mesa, lo que veo es distinto a lo que percibo desde la mía… y, si me subo a la tercera planta, ¡las cosas tienen realmente otra forma!

Como todos en el equipo, cada día me esfuerzo por aportar y defender todos estos valores,  pero a veces, incluso trabajando el silencio, no consigo escuchar ni mi propio LA.

Creo que tengo roto el diapasón.

¿Algún luthier en la zona?

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Silencio

silencio

Huyendo del sonido
eres sonido mismo,
espectro de armonía,
humo de grito y canto.

De la Elegía del silencio – Federico García Lorca

La mano derecha aguarda varada el vals que danza la izquierda, paciente al principio, incómoda y casi recriminadora después, queriendo abandonar rauda su quietud.

Ejército de paciencia, el silencio, espacio físico que espera en el compás, reclama ser atendido, como todos los demás.

Silencio entre las figuras. Silencio.

Como la nieve cayendo sobre la nieve, cuando todo enmudece. Silencio.

Como el parque de columpios quietos, de arena sin palas. Silencio.

Yo,  algarabía, casi ruido, temor ante ese espacio que sentía molesto, sin ser consciente de tener a mi lado a un maestro del silencio, un gran amigo y compañero de trabajo, que cada día me mostraba lo que sin duda Hugh Prater escribió para nosotros en su libro “Palabras a mí mismo“:

“… el silencio puede indicar confianza y respeto mutuo, reconocimiento de que tú y yo somos diferentes, de que vivimos y dejamos vivir”   

Descubrí ese espacio cuando era tarde para disfrutarlo y renegué de su existencia ante la pena de la distancia escogida, necesaria… equivocada quizás.

Y construí un muro de barullo y alharaca, como signo vital y una envoltura de tristeza ante el silencio, como castigo.

Y de ahí la gran dificultad y esfuerzo que me exige la daily del equipo Scrum, dónde para escuchar, uno debe aceptar el silencio… pero mi subconsciente se revela.

Sin esperarlos, entre los silencios tropezados con que la mano izquierda respiraba el legato de la derecha,  se colaron retazos de la conversación que apenas unas horas antes había mantenido con otro gran amigo y compañero de trabajo. No sus palabras, siempre escasas; ni las mías, siempre excesivas; sino ese compás de espera donde, ante su impotencia y sufrimiento, yo sólo podía acompañarlo…en silencio.

Tomé consciencia de que mi muro había sido derribado.

Y volví a rebuscar en las palabras de Hugh Prather, porque quizá es que ha llegado la hora de volver a regalar ese libro y dedicarlo, ante la marcha que aún no existe, pero que late:

“Las palabras pueden significar que quiero convertirte en mi amigo y el silencio puede significar que acepto que ya lo eres”

Y su silencio llama al mío y me apacigua, me serena, me ilumina.

¿Egoísmo?

Amistad. Gratitud. Respeto.

Aprendizaje del maestro.

Silencio.

Restrospectiva

Y volví la vista atrás, y no pude verte, pero tu recuerdo nos acercó en la distancia.

taza-de-cafeTomábamos café, no fue el último de los muchos que compartimos, pero saboreábamos un amargor final, que nuestro equipo, se iba a deshacer. Como dice Manolo García, todos somos hijos del vaivén, así son los equipos también, van y vienen.

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